«Los símbolos son importantes, y escogimos el 1 de mayo como fecha de nacimiento del sistema privado de pensiones para permitir a los trabajadores celebrar ese día no como uno de lucha de clases sino como el día en que ganaron la libertad de controlar sus recursos para el retiro y se liberaron de las cadenas del seguro social estatizado»,1 explica José Piñera. De tal modo, cualquier sistema pensionario es una decisión sobre la parte de la producción que la sociedad otorga a sus jubilados. En el caso de España es un sistema de reparto donde cierta una institución estatal cobra las cotizaciones de los activos a cambio de la promesa de entregar un ingreso regular al jubilarse.
El constante aplazamiento de la edad de retiro exigido por el capital corre paralelo con el aumento de las tasas de desempleo en general y de los trabajadores mayores en particular.
Los ahorros-retiro de las clases trabajadoras nutren y apalancan los fondos de acumulación y de especulación de los estratos capitalistas. La procedencia colectiva, el carácter colosal de las sumas en juego y la magnitud de su tiempo de inmovilización convierten los FP en inversores institucionales, megaoperadores de los mercados financieros globalizados. En México, la reforma de la Ley de Seguridad Social nació directamente de la crisis tequila y como subterfugio para disponer de las sumas entonces «congeladas» en las cajas de retiro para comprar títulos de la deuda pública y apalancar inversiones de grandes grupos privados. Hoy, además de las cotizaciones al IMSS, las Afore y Siefore disponen de las cotizaciones de los trabajadores del Estado.
En ese sentido, las reformas pensionarias de las últimas décadas transfiguraron ese principio en látigo para una mayor sumisión del trabajo al capital. Esos factores contribuyen al desarrollo de mercados destinados a convertirse en poderosas palancas del consumismo en la era del capitalismo senil. Finalmente, el sistema de capitalización trae consecuencias contradictorias para las representaciones que los trabajadores se forjan de su destino. De manera objetiva, el manejo bursátil de una cuenta individual de retiro entretiene la angustia y la incertidumbre del trabajador.
No obstante, desde el plano subjetivo, éste puede llegar a creer en el espejismo de la multiplicación de sus cotizaciones en la bolsa, una quimera muy atractiva en las coyunturas de auge financiero. En ese sentido, es una «cadena de oro» que dora la píldora y ata al capital a vastos segmentos de los trabajadores.
TO RETIRE INTO TODAY’S CAPITALISM. THE WORKING CLASS AND PENSION FUNDS
«Symbols are important, and we chose May 1 as the date of birth of the private pension system to allow workers to celebrate that day not as one of class struggle but as the day they won the freedom to control their retirement resources and freed themselves from the chains of nationalized social security,» explains José Piñera. Thus, any pension system is a decision about the share of production that society gives to its retirees. In the case of Spain, it is a pay-as-you-go system where a certain state institution collects contributions from assets in exchange for the promise of a regular income upon retirement.
The constant postponement of the retirement age required by capital runs parallel to the rise in unemployment rates in general and of older workers in particular.
The savings and withdrawals of the working classes nourish and leverage the accumulation and speculation funds of the capitalist strata. The collective origin, the colossal nature of the sums at stake and the length of time they have been immobilised make PFs institutional investors, mega operators in the globalised financial markets. In Mexico, the reform of the Social Security Law was born directly from the Tequila crisis and as a subterfuge to dispose of the sums then «frozen» in the retirement funds to buy public debt securities and leverage investments of large private groups. Today, in addition to IMSS contributions, the Afore and Siefore have the contributions of state workers.
In this sense, the pension reforms of the last decades transfigured this principle into a whip for a greater submission of labour to capital. These factors contribute to the development of markets destined to become powerful levers of consumerism in the age of senile capitalism. Finally, the system of capitalization brings about contradictory consequences for the representations that workers make of their destiny. Objectively, the stock market management of an individual retirement account entertains the anguish and uncertainty of the worker.
However, from a subjective point of view, the latter may come to believe in the mirage of the multiplication of its stock exchange prices, a very attractive chimera in times of financial boom. In that sense, it is a «golden chain» that gilds the pill and ties capital to vast segments of workers.